
Si en la entrada que inauguraba este blog ya incluí un par de fotos de una lámpara del diseñador italiano Gaetano Sciolari, aquí va otra más del mismo creador que también tengo colgada en casa. Está en el salón, presidiendo la zona de estar. Viene de Pescara, en la costa adriática italiana, y no puedo dejar de sonreirme cada vez que la miro, no sólo porque es preciosa, sino porque me hace feliz rodearme de objetos que cuentan por sí mismos una historia…

De los años 50, de metal macizo de color dorado con unas formas muy armoniosas.
Sí, es una lámpara grande y pesada y sin embargo, su presencia no abruma. Un buen diseño y unos materiales de primera, como ya es difícil encontrar en lámparas contemporáneas, salvo reediciones carísimas… Cada uno de los puntos de luz tiene 4 cristales ahumados que cuelgan rodeando la bombilla y que dan cierto toque elegante y cálido a su luz.

Editado: está disponible en el Bazar (se descuelga demasiado para mi salón. Snif.)
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