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Una casa vestida de terciopelo en Seattle · A home in Seattle dressed in velvet


Inauguramos nuevo año decorativo vestidos de terciopelo

Imagino que este debe ser el sueño de cualquier interiorista: que tus clientes te den carta blanca para crear su hogar y además hacerlo en un espacio que no requiere reformas y no esconde trampas ocultas. En este caso se trata de una segunda residencia, un espacio pensado para pasar las vacaciones de verano, situado en un edificio de Seattle recién construido y con unas enormes cristaleras que permiten la entrada de luz naturales sin ninguna cortapisa. Los únicos requisitos que los propietarios incluyeron en su lista de imprescindibles fueron que la paleta de colores incluyera el verde y el color marfil, que todas las obras de arte fueran de artistas locales (todavía no me acostumbro a pensar que hay personas que delegan en otras la elección de sus obras de arte, pero en fin, mejor eso que nada :)), que el sofá permitiera echarse unas buenas siestas y que la cama del dormitorio principal fuera enorme y con un cabecero tapizado. Con todos los requisitos

Despidiendo el año con mi #2017besttwelve · My #2017besttwelve

Se acerca ya el fin de un año que tengo la sensación que cierra un ciclo en mi vida.

Un año bisagra que si tuviera que definir con una sola palabra sería CAMBIO. QUIZÁ INFLEXIÓN.

Para muestra este mismo botón. Acabo de darme cuenta que 2016 lo cerré en el blog con posts que resumían el año decorativo en Vintage & Chic, lo mejor de lo publicado en los doce meses anteriores, posts llenos de ideas e inspiración para decorar. En 2015 también cerré con casas bonitas, 2014 fue otra cosa y tuvo como colofón otra reflexión personal, pero 2013, 12, 11, 10… El caso es que este año no he preparado nada decorativo. Rien de rien. Y ni siquiera ha sucedido por falta de tiempo, que también, sino porque ni se me ha pasado por la cabeza. Este diciembre estoy realmente en otra galaxia tras un verano y un otoño que han supuesto una revolución en mi vida.

Muchas cosas, muchas, han cambiado en esta segunda parte de 2017 en mi día a día, en mi cabeza, en mi forma de hacer y también de pensar; algunas han sido irreversibles y para peor, pero otras, muchas, han supuesto un cambio a mejor, el final de una etapa que sugiere otra muy ilusionante, así que aunque 2017 quedará marcado en mi vida para siempre como el año en que despedimos a mi padre, ha sido también un año lleno de lucecitas que brillan suave y que iluminan un camino que esperamos más brillante de lo habitual. A ver qué pasa. El final de un ciclo y el inicio de otro que empieza en 2018.

Eso sí, no quería dejar de compartir desde aquí mi #2017besttwelve, siguiendo la estela del del año pasado (acabo de verlo y me he quedado fascinada redescubriendo mi pasado :)). A expensas de que me pase algo enorme entre hoy y mañana, aquí va esta concentración de hits:


(de izquierda a derecha y de arriba a abajo)

  1. La primera foto de 2017 en la cuenta de Vintage & Chic en mi red social favorita: instagram. No sé cuántos éramos por allí hace un año, pero ahora somos 33.500. Una verdadera burrada si me imagino saludando a todas esas personas una a una, pero muchos menos de los que quizá deberíamos ser, según dicen los expertos del asunto… a los que tengo la buena costumbre de no hacer ni caso. Recuerdo que ya tenía mi objetivo pepino (el Canon 24-70 F 2.8 II USM), pero la cámara y la fotógrafa hacían lo que podían :). Luego, allá por primavera llegó la Canon 6D a mi vida y bueno, hay un antes y un después increíble. Ver punto 9.
  2. Sin duda, 2017 queda marcado en mi calendario vital como el año que vendimos nuestra casa. Esta de nuestro salón es esta foto es la que más personas vieron en el instagram de Vintage & Chic en todo 2017, después de la 4ª.
  3. Un año en el que seguí buscando piezas únicas para la tienda y en el que el taller aún estuvo a un ritmo imparable. Aunque no tengo un listado muy fiable, que #nomedalavida, son seguro 100 ó 150 los objetos con historia o nuevos que han pasado por mis manos en el taller. Unos 8/9 años después, sigo sin dar crédito a la suerte que tengo de
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Una casa para 5 en San Francisco · A home for 5 in San Francisco

Dice la interiorista que el objetivo de este proyecto decorativo era respetar todo el carácter de esta casa con solera -la última reforma había tenido lugar allá por los años 50– y adaptarla al trajín de una familia con 3 niños pequeños recién llegada de Nueva York y que diera cabida a su colección de arte africano y de alguna forma mostrara su gusto por la decoración de aires étnicos y tribales. Esto se ha conseguido con mucha mezcla de materiales y estilos, con unos espacios amplios y nada recargados y aprovechando al máximo la luz y las vistas al océano y al Golden Gate, con ventanas

Hotel Paradis en París: o una de cabeceros ideales · A hotel in Paris with lovely headboards

Una pista de los cabeceros la tienes en esta foto…

Hay veces, muy pocas, que entras en el portfolio de un interiorista y no eres capaz de cerrar la boca (¡oh! ¡ah! ¡guau!) desde que ves la primera foto… hasta que te das cuenta que llevas media hora navegando y que hay que parar. Con la joven interiorista francesa Dorothée Meilichzon (a los 31 años fue elegida creadora del año en Maison & Decor por su proyecto en el hotel Bachaumont) me ha vuelto a pasar y es que no tienes más que ver el proyecto de este hotel parisino para darte cuenta que su creatividad es desbordante y que es capaz de crear espacios atractivos, originales y con  mucha personalidad. Como ella misma cuenta en su web “La idea era la de crear un hotel acogedor con un presupuesto ajustado, sin tema específico pero con una decoración única. Así que cada habitación es diferente en las que muebles y alfombras están hechas a medida o han sido reutilizadas. Usé muchos estampados: en papeles pintados, en telas y en los mullidos cabeceros de formas redondeadas especialmente diseñados para el hotel, así como en las alfombras. Como su nombre es

Winebie: el paraíso online para amantes del vino (incluye sorteo)*

Pertenezco a ese grupo de gente al que le gusta disfrutar de una copa de vino en casa cada tarde… pero que no tiene ni idea del asunto. Lo confieso: hasta ahora siempre he comprado el vino a boleo. Me autoengaño diciendo que es por falta de tiempo, pero en realidad lo que me pasa es que me da una pereza terrible ponerme a discernir entre avalancha de opciones y de información que me llega por todos lados, así que al final acabo paseándome por la sección de vinos del supermercado casi a tientas y elijo en función del precio (ni muy caro ni muy barato), a veces por el color y diseño de las etiquetas, porque me suena este o aquél nombre, por la forma de la botella o el simple azar. A veces tiene un pase y a veces, la mayoría, es un desastre. ¿Sabes de lo que te hablo?. Pues si te sientes identificad@, sigue leyendo, que hoy te traigo una solución… y un regalo fantástico para estas fechas.

Y es que hace unos días descubrí que existen clubs de vinos online, como Winebie, pensados para que, no solo amantes y expertos del vino compartan su sabiduría (incluso desde redes sociales), que también, sino para gente como yo, verdaderas nulidades en la materia, podamos disfrutar de vinos de calidad a precios razonables, pero lo mejor, para aprender de vinos sin sentirnos abrumados por la avalancha de información que nos llega por todos lados cada día. 

Bazar Vintage & Chic: piezas con historia y mobiliario nuevo personalizable

Han hablado de V&C