Me enamoré de esta vajilla nada más verla: tan blanca, tan sencilla y con esas frases sacadas de célebres óperas italianas (no me preguntéis cuáles; no tengo ni idea, ignorante di me…). Tuve la suerte de que me la regalaran mis padres y desde entonces la usamos a diario en casa. Ayer se me ocurrió hacer estas fotos con frutos de otoño: naranjas, uvas y nueces. Mi humilde homenaje a los días menguantes y noches crecientes.
Todas las imágenes de V&C
