Ayer por la mañana, después de poner la mesa, solo la mesa y poco más, que las viandas para estas fechas las ponen las abuelas de mis hijos que menudas son ellas, después de encender el árbol y la chimenea y verlo todo más o menos ordenado, me apeteció sacarle unas fotos al comedor para tenerlas de recuerdo, así que como empedernida bloguera que soy no puedo resistirme a compartir algunas contigo desde aquí. Y es que en el fondo estoy segura que en unos años volveré al blog y me gustará recordar este día, que quizá te parezca una tontería, pero a veces me dejo llevar por el «muy personal» del blog y es casi para mí como leer un diario
Por si te andas preguntando:
Mantel: de Zara Home. Lo único que estrenamos.
Cristalería: vasos y copas de Zara Home que voy comprando sueltos por parejas, de 4 en 4
Bajoplatos: de porcelana blanca con el borde plateado. Van con todo, hasta con dorado.
Platos: de porcelana blanca.
Cubertería: como con la cristalería tengo varios modelos mezclados. Me da mucha pena, y va en contra de mi filosofía vital de reutilizar, recuperar y dar nueva vida, tener que comprar un juego entero cuando te falta alguna pieza.
Servilletas: no pude resistirme a probar lo de las servilletas con forma de árbol de navidad y coincide que tenía unas servilletas de algodón de colores sin estrenar justo en los tonos tierra del mantel.
Decoración: Una vela en una base de piedra y un par de frascos de cristal con las únicas flores y un poco de verde que me encontré en mi arrasado jardín.
Ah, las sillas de mi comedor están tapizadas con una tela de rayas de Gastón y Daniela que aún tienen en su catálogo; 4 son de los años 70 y eran las que teníamos en el comedor de casa cuando yo era pequeña; las de los cabeceros son una réplica de la famosísima Cesca de Marcel Breuer. Todas super cómodas y con diseños a prueba del paso del tiempo.


Como ves, más sencillo imposible. Algún día me tomaré esto de la decoración navideña un poco más en serio, aunque no prometo nada.




