
Me gustan todas las ediciones nacionales o regional de la cabecera Architectural Digest, pero la de México me gusta especialmente porque cambia de los paradigmas de decoración nórdica, vintage o étnica, de grandes interiores de diseños actuales o de apartamentos haussmanianos rebosantes de antigüedades. Estas casas, mansiones, palacetes, villas en México y otros lugares de centroamérica y aledaños tienen una paleta de colores única, un alma, un «algo» difícil de describir pero que se ve a simple vista. Son estancias que exclaman vacaciones y descanso. Al menos, así los veo yo. Esta vivienda en Sayulita frente al océano Pacífico se llama la Casa Rosada, y ofrece una belleza difícilmente descriptible, de la cocina a la terraza. Tiene antigüedades, sí, pero sobre todo tiene esencia. Las fotos son de Annie Schlechter y el interiorismo de Summer Thornton y el arquitecto Enrique García. Más detalles en este enlace






