
De cuando a las viajas cosas bellas les roban la posibilidad de seguir ahí tan sólo por eso, por viejas y de cuando resulta más fácil tirar que recuperar. Y gracias a ese obrero anónimo que, extrañado de ver a alguien sacar fotos a unos escombros, se acercó y amablemente me ayudó a «rescatar» una de aquellas baldosas hidráulicas que os enseño tal cuál, aún sin limpiar. Seguro que si le ven, encima le echan una buena bronca
