
Si la conocéis, estaréis conmigo en que Venecia es uno de esos lugares que hay que visitar al menos una vez en la vida. Yo tuve la suerte de cruzarme con ella casi de casualidad, con 20 años, en un viaje en tren por Europa que hice con un par de buenísimas amigas. Y lo de «casi de casualidad» va en serio, porque íbamos sin rumbo fijo, de ciudad en ciudad y de país en país, de aquella sin móvil y con mil y una monedas y billetes mezclados en nuestras carteras, en uno de esos viajes iniciáticos, únicos, llenos de anécdotas y momentos inolvidables. No era la primera vez que estaba en Italia -un año antes había estado una semana de vacaciones en Florencia con la familia alemana con la que había pasado el verano anterior peleándome con el deutsch-, pero sí la primera vez que iba con amigas y eso, ya os imagináis, cambia mucho la percepción del viaje. No sé a quién se le ocurriría la bendita idea de bajar hasta allí pero recuerdo perfectamente el paseo por los canales, las callejuelas estrechas, el olor del mar -no siempre para tirar cohetes-, y también la pensión en la que nos alojamos, no muy lejos de la estación de tren, una pensión con el único encanto de encontrarse en la isla y que, ya os imagináis, está en las antípodas del hotel del que hoy vengo a hablaros, uno de los más lujosos y emblemáticos de la ciudad: el hotel Gritti Palace, con sus 5 estrellas ondeando a la brisa de la laguna.


Hoy quería enseñaros la suite Peggy Guggenheim del lujoso hotel Gritti Palace. Sin duda una idea genial para conocer una de las ciudades más especiales del mundo, según los más viajados, y eso sí, no apta para todos los bolsillos , con unos 6000€ la noche. A mí es que ha sido ver esa colección de antiguos platos de Fornasetti y quedarme ya boquiabierta y suspirando para lo que me queda de viernes. Pero esta suite con ventanas abiertas al Gran Canal da para mucho más, tanto, que sí, Venecia es una maravilla y tal y cuál, pero es posible que una vez traspasado el umbral de este espacio, no resultara del todo sencillo convencerme para salir de él. Bueno, quizá a la terraza superior a disfrutar de las vistas y más si me encierran en buena compañía.








Ci vediamo!