Con tantos metros, toca jugar a lo grande.
¿Que haces cuando tienes un espacio diáfano de 128 m2 y techos que alcanzan los 4,5 m de altura, un antiguo establo, para crear la cocina de tus sueños en una casa con un encanto especial, un garaje de carruajes de la época victoriana y encima eres interiorista? Pues supongo que después de la emoción inicial y la tormenta de ideas que se arremolinarán en tu cabeza, harás como la inglesa Laura Butler Madden y apostarás por incluir en ella cada uno de tus caprichos decorativos y sobre todo, jugarás a lo grande. En su caso, y en sus propias palabras «quería que pareciese una cocina incorporada en un salón elegante más que lo contrario». El resultado lo tienes justo a continuación. Con una cocina sin muebles en la parte superior pero a la que no le falta detalle, una isla para desayunos informales, una preciosa mesa de madera con capacidad para 12 comensales (yo algún día tendré una mesa igualita), y tres zonas claramente divididas, este enorme espacio es el sueño de cualquiera; cocinitas o no. Tienes todos los detalles en el enlace del final
Patrick Butler-Madden. Interiorismo: Laura Butler Madden







