Está claro que a los propietarios de esta casa australiana llamada Glen Iris House les gusta el color verde, el diseño oriental y los espacios de aires minimalistas poblados de plantas. Con estos mimbres, y algunas antigüedades que ya venían con esta familia en la mudanza, el equipo de interiorismo creó un hogar acogedor, luminoso, moderno y lleno de personalidad. Una de esas casas en las que los muebles «no casan a primera vista» que son los que a mí más me gustan. Como esas canciones que acaban gustándote a morir pero que la primera vez que las escuchas no acabas de entenderlas. ¿Me explico? :)
Fotos: Tess Kelly · Interiorismo: Sisalla



















