Perfecta por su amplitud, por esos grandes ventanales blancos y esa puerta que intuyo lleva a un patio o quizá a un balcón. Perfecta por sus paredes pintadas de blanco y su suelo de color claro. Perfecta por la araña antigua, la mesa con ruedas, las sillas de líneas sencillas, la nevera Smeg rosa y la estantería metálica llena a rebosar de cristal y porcelana. Perfecta y además está en París, en un gran piso de 200 m2 en Saint Eustache. Interiorismo Josephine Gintzburger




