Ya sé que no es habitual empezar por los baños pero fue una de las cosas que más me gustó de este hotel segoviano en el que paramos por casualidad a tomar un café de camino a Asturias desde Madrid. No conocía Segovia (dos horas de parada tampoco me van a convertir en hija adoptiva, así que tendré que volver) y fue todo un descubrimiento, pero aún más este hotel tan coqueto situado en un antiguo convento. Si el presupuesto no da como para alojaros, siempre podéis hacer como yo, y disfrutar de todo su encanto por el precio de un café
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