Siempre me ha gustado la expresión oído absoluto. Por rotunda. Por expresiva. Por no dejar resquicio a dudas. Oído absoluto es la capacidad -innata, parece ser-, para identificar la nota musical que se esconde detrás de cualquier sonido. Y muy pocas personas la tienen. Los demás, la gran, gran mayoría, necesitamos una nota de referencia, un diapasón cantándonos un La que nos saque de la oscuridad y nos lleve por el buen camino, nos inspire y nos permita dar el resto de las notas a partir de esa primera ayudita.
Yo creo que también son excepcionales las personas poseedoras de un «oído absoluto» para la creación y el diseño, para la moda, la decoración, la ilustración y todas esas tareas creativas aplicadas, personas dotadas de una innata capacidad -un don- de crear y sacarse la belleza de la manga. Como un mago. Sin copiar. Simples paridores de ideas geniales.
Pensaba esto ayer tarde mientras buscaba esa inspiración, ese La de referencia, que me ayudara con el nuevo sofá (sí, sí, por fin, el mamotreto de cuadros del salón tiene los días contados), los cojines. Y es ahí donde caí en la cuenta de que Anna Spiro tiene oído absoluto. Un oído certero y absoluto para las telas y los estampados que le permite combinar de forma magistral colores, texturas y diseños y crear con ellos los rincones más acogedores, vitales y coloristas.
Absolutely Beautiful Thing + Anna Spiro




