Si seguís el blog desde hace tiempo, posiblemente sabréis que los muebles, asientos, lámparas, espejos y demás objetos vintage (los antiguos, los recuperados) a la venta en el Bazar Vintage & Chic pasan todos por mis manitas para su puesta a punto, lavado de cara o reparación en profundidad, según los casos, y que me gusta compartir fotos de lo que me traigo entre manos cada día desde Instagram. De esta manera la soledad del taller, del estudio, se hace más llevadera, menos silenciosa. Y es que esto de trabajar de solanas tiene muchas ventajas pero a veces le dan a una puntitos de morriña y le apetece compartir el último cotilleo, el último descubrimiento en la red o el chiste más malo entre mail y mail, factura y factura, capa y capa de pintura. Tengo claro que tengo mucha suerte de dedicarme a algo que no es que me guste, no, es que me apasiona y que ser mi propia jefa va como anillo al dedo con mi forma de ser (una es cabezota, no lleva bien que le manden y le gusta hacer las cosas a su manera desde que tiene uso de razón).
Pues eso, que muchas gracias por estar ahí del otro lado, día a día. Aunque no lo diga a menudo, me hacéis una compañía tremenda y os debo mucho por ello. Muchísimo.
Y después del rollo, dejadme que me despida con tres entradas imprescindibles escritas por tres grandes, tres mujeres jóvenes, sabias y divertidas a las que admiro; blogueras y pequeñas empresarias/emprendedoras/currantas como yo, Indara desde su Sofá Amarillo, (ay, Indara, querida, cuánto te echamos de menos), Paula desde OliviaSoaps y Lucía desde su Lucía Be. La verdad es que lo que cuentan no tiene ninguna relación con lo que os traigo hoy y a la vez tiene todo que ver. Eso sí, sus blogs siempre siempre resultan lecturas refrescantes que hacen reflexionar y sonreir, blogs a los que acudo sin falta desde la soledad de mi estudio/taller.

