Con 300 viejas cajas de madera encontradas en un brocante, el arquitecto italiano Alessandro Capellaro fue capaz de vestir su casa en Florencia, un antiguo taller de carpintería, dividir espacios, crear ambientes, solucionar problemas de almacenaje y crear mobiliario, como la mesa de escritorio, el banco o la misma cama. Una idea sin duda genial y lo mejor, a un precio de risa. El reportaje es de Marie Claire Maison






