No sabría decir qué me gusta más de esta floristería de Estocolmo: si su interiorismo, tan blanco, tan sencillo, taaaaan escandinavo o la filosofía que esconde detrás: la de comercializar exclusivamente flores y plantas de cultivo ecológico de un vivero próximo a la ciudad o silvestres y recogidas por sus propietarias en los campos que la rodean. Como sus propietarias dicen, con la idea de ofrecer exclusivamente plantas locales, libres de pesticidas, de temporada y de comercio justo. Much@s pensarán que para qué pagar por algo que podemos recoger nosotr@s mism@s de la naturaleza, pero os aseguro que si tuviera tiempo para ir a la floristería más a menudo sería compradora compulsiva de hortensias, una planta que no falta en mi tierra. Se llama Landet Järna. Las fotos son de Michael Axelsson




