Creo que ya va siendo hora que te desee unas felices fiestas, aunque en realidad y de corazón lo que te deseo en estas fechas en las que una nueva estación arranca es lo que quiero para mí: un invierno cálido en lo humano, lleno de descubrimientos personales y energía positiva para que cuando la primavera llegue, que el tiempo pasa volando, nos encuentre a tope de energía. Que tan poco me gustan a mí las navidades -aclaro: no es que no me gusten, es que ni fú ni fa, pero no hay forma humana de escapar de ellas y se me hacen pelín cansinas-, que ahora mismo me iría a disfrutar del invierno verano cálido australiano, para ver otra versión de esta época. Y puestos a pedir, no estaría nada mal alojarme en este increíble hotel en la ciudad de Camberra llamado Hotel Hotel. Me ha gustado especialmente que haya una sección entera en su web dedicada a dar a conocer el trabajo todos los artistas y artesanos que han colaborado en la creación de estos interiores tan espectaculares y en mantener vivo día a día el alma del hotel, del panadero al artista que firma gran parte de parte de los objetos decorativos en cristal.










