
Un piso donde una urraca (como yo) sería muy feliz. Aquí hay dorado para regalar pero no es ni hortera, ni excesivo, ni kitsch. Es elegante, sofisticado y aporta un toque glamuroso que tan bien le sienta a los textiles en tonos neutros a las paredes en colores pastel y a las partes más cañeras con papeles pintados estampados, los murales tropicales de Degournay modelo Le Eden, y a ese sofa (ideal) tapizado en terciopelo malva de la firma Schumacher con flecos blancos. Wow.











Fotos: Aimée Mazzenga · Interiorismo: Sarah Vaile Design