
Te reto a que cuentes el número de vanos y arcos de forma redondeada por piezas de mobiliario y lámparas curvilíneas. Solo las ventanas de madera se salvan de esta locura por las curvas que tan bien le sienta a este piso de los años 40 completamente reformado. Y luego, claro, están las butacas firmadas por Bernard Govin, que son un lujo mayúsculo.













Fotos: Matthieu Salvaing · Interiorismo: RMGB via Est Living & AD France