
Un clásico cottage inglés pero con un twist. Incluye todo lo que esperas de una casa centenaria con sabor británico, como vigas a la vista, papeles pintados por doquier y telas estampadas llenas de color, pero también materiales menos tradicionales como la caña y el mimbre o mezclas de lo más arriesgadas, como el damero blanco y azul que cubre las paredes de uno de los baños, o el suelo que recuerda al de las baldosas hidráulicas en el comedor. En todo caso, una casa llena de personalidad y carácter.






















Fotos e Interiorismo: Phoebe Hollond
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