Los Reyes Magos pasaron a hurtadillas por casa esta madrugada, dejaron sus regalos y se fueron dejando algún que otro rastro: copas y platos vacíos, pisadas, besos furtivos. Hoy los corazones batieron más deprisa que de costumbre y las manos estuvieron muy muy ágiles abriendo paquetes y deshaciendo lazos. Esto sólo es un pequeño guiño a tanto ajetreo. ¡Hasta el año que viene, Reyes!
