



Me encantan los diseños clásicos de pata de gallo o príncipe de gales, pero mis preferidos son aquellos que tienen un toque original o renovado. Aquí va una propuesta arriesgada y muy teatral. Reconozco que me cansaría de un sofá así, pero ¿por qué no una silla, un cojín, una pequeña butaca? O quizá unos manteles de corcho…


Fotos superiores: Tobin Bennett