Sí, claro que me gustan, me encantan los interiores de aire escandinavo, tan limpios, tan blancos, tan «casual»; casas llenas de armonía, con colores pastel o como mucho una mezcla de grises, blancos y negro. Ahora bien, tengo que confesar que lo que realmente hace latir mi corazón con fuerza son esas casas con un punto abigarrado. Espacios que mezclan texturas, combinan lo incombinable, añaden color, llenan paredes, suelos y techos de piezas y elementos interesantes, casas que apuestan por el riesgo. Qué le vamos a hacer, por más que me pinte de minimalista, una al parecer ha nacido maximalista. Hoy, el apartamento en Sao Paulo del arquitecto Joao Mansur. Fotos de Richard Powers via Elle Decor







