
La quintaesencia de la expresión una casa en Provenza. En las faldas del Luberon, rodeada de viñedos y olivares, está Domaine de la Cavalière, una granja en activo de unas 40 hectáreas con una casa de labranza del siglo XVII. El interiorista estadounidense Ken Fulk, maestro de los interiores teatrales y llenos de personalidad, llegó a ella casi por casualidad: estaba de vacaciones en la zona con unos amigos, clientes suyos desde hace años, cuando oyeron que podía salir a la venta y se fueron a visitarla. El flechazo fue inmediato y Fulk se encargó de restaurarla y de recuperar el gran huerto, con la idea de convertirla en un refugio para largas vacaciones en familia.


La casa principal reúne la bergerie, el antiguo redil para las ovejas, hoy comedor, una bodega, dos cocinas, salones, una biblioteca y ocho dormitorios, amueblados con una mezcla de piezas antiguas y modernas que, según Fulk, quiere reflejar una casa que ha ido evolucionando durante siglos. Grandes puertas de acero y cristal abren el interior al bosque, y una pérgola en la fachada da sombra a las comidas al aire libre. En el antiguo granero hay habitaciones para invitados y un hammam, y completan la finca unas pistas de tenis en tono lavanda, un invernadero de aire romántico y una cocina exterior. Todo ello, con todos lo detalles puedes descubrirlos en este enlace a Chairish o en la propia web del interiorista. Las fotos son de Douglas Friedman.





