
Una casa en la que el aseo tiene una fuente de jardín empotrada en una pared de espejos antiguos, una casa donde, para abrir la nevera, tienes que tirar de un antiguo pomo de bronce francés, y en cuya cocina, las neveras para el vino y el lavavajillas se ocultan tras unas cortinas de lino que cuelgan de unas barras de latón, justo al lado de un fregadero de piedra de esos en los que hasta yo me apunto para fregar los platos; una casa con esa «habitación del barro», literalmente en inglés la mudroom, espacio pensado para dejar botas, chubasqueros y trastos cada vez que entras y sales al jardín, la casa del vestidor azul y los sofás de terciopelo azul. Esa casa es esta casa. ·
Simon Watson via House Beautiful







