Pues sí. Todo un poker de elegancia, frescura y maestría en el uso de los textiles para dejar bien claro quién manda en el juego. Aunque claro, si las cartas llevan en el reverso la firma The Rug Company, es como hacer trampa. Ahí no hay jugada mala posible. Y si quedáis con ganas de ver más fotos de esta casa, no os perdáis esta otra entrada. De nuevo es el hogar de Caitlin Wilson.







