
Para serte sincera, este ático, la residencia habitual de la conocida interiorista Celerie Kemble me parece demasiado exuberante y hasta para mí, maximalista confesa, resulta quizá un poco recargado de objetos, telas y piezas antiguas. Pero lo bueno que esconde es sencillamente extraordinario. Y si no, qué podemos decir de esta terraza con césped y vistas a Central Park, o del baño revestido de mármol con su zona de vestidor forrada en muebles antiguos de madera negra. Publicado en 2010 en la revista Lonny
