Quizá el título pueda llevaros a engaño: Mi madre es una artista no es ninguna firma de moda infantil, al menos que yo conozca. Es tan sólo una verdad como una casa de grande.

Y es que no iréis a negarme que si alguien es capaz de convertir unos retales de tela abandonados en un armario -mío, en este caso- en 5 preciosos vestidos confeccionados a la antigua usanza, con sus ojales hechos a mano, sus broches de ganchillo, sus cinturones con piedrecitas, no merece el título de artista






