Allí, entre bambalinas, mientras esperaba su turno para presentar un concierto, para dar las entradillas a los músicos entre pieza y pieza, mientras -y como siempre hace- se metía al público en el bolsillo desde su primera frase, allí, insisto, entre bambalinas y en penumbra, con un boli azul y sobre el mismo papel del programa, una de las personas con más talento que conozco, el siempre sorprendente y quizá aún poco conocido Pachi Poncela, el comunicador, el locutor de radio, el presentador de tele y lo que tercie, el escritor, el siempre ingenioso y chispeante, el melómano empedernido, el ganador de todos los Trivial Pursuit inventados y por inventar, y, en fin, el excompañero de clase de mi marido, se marcó esta genial ilustración en esos momentos de espera donde otros se atusan el pelo, se muerden las uñas, se aclaran la garganta o se miran 100 veces al espejo. Y tan poca importancia se da, que ni firmó el dibujo.


