
Si alguna vez habéis estado en Sicilia, entenderéis seguro de lo que os hablo cuando digo luz, serenidad, sol, gentes tranquilas que no miran el reloj y una calma que sinceramente, yo no he visto en ningún otro sitio de Europa, aunque intuyo que ese ritmo pausado se ha ido cultivando en muchos otros rincones bañados por el mediterráneo a base de siglos de buen tiempo, buenas viandas y mejores vistas.
El caso es que esta casa, este gran apartamento del primer piso de un palacio del XIX de la maravillosa Catania, respira esa misma paz y se baña de esa enorme luz de la que os hablaba antes. Sus afortunados propietarios son una pareja residente en Londres, ella, Mehall Giffrey, criada en Irlanda y diseñadora de vestuario para series de la BBC y él, Jerry Maggi, criado en Suiza y metido en el mundo de las finanzas. Según cuentan en el Elle Decor, con fotos de Gianni Franchellucci, unas vacaciones en las islas Eólicas estropeadas por el mal tiempo les llevaron a Catania y ahí empezó su historia de amor con la isla y con su casa.
Una casa que aún conserva sus increíbles suelos hidráulicos pero a la que ellos han dado un toque personal e internacional, con piezas traídas de Europa y Asia y en la que antiguos muebles sicilianos conviven con piezas más modernas o antigüedades de otros continentes.