De verdad, qué gozada, cómo disfruto viendo el arte de las personas que se manejan como pez en el agua entre pinceles, rotuladores, acuarelas, acrílicos y óleos, que manejan las cajas de tropecientos lápices de colores y pasteles como expertos malabaristas. Esas personas que cuando quieren dibujar un caballo, van y dibujan un caballo y no una bola deforme con cuatro extremidades mal hechas y un rabo, como hace menda. Y encima sus caballos hasta parece que se mueven y todo. Envidia mala. Ilustradores, artistas, personas con un talento especial. Hoy quería presentaros el trabajo de la ilustradora de Michigan Erin Stead, en cuyo portfolio destacan las ilustraciones infantiles, como las que ilustran a su vez esta entrada, algunas de ellas creadas à deux con su marido Philip Stead.
Y cierro con una foto que me ha encantado (debilidad que tiene una por ver dónde nace y se desarrolla tanto arte): el estudio de la pareja. Inspirador ¿verdad?





