Como enamorada perdida de todo lo que suena a «hecho a mano» y ferviente practicante del «hazlo tú mismo» para decorar nuestras casas y nuestras vidas, hoy vengo dando saltos de alegría y con la boca aún abierta de par en par ante las creaciones de la inglesa Melanie Porter, un mundo de agujas de tejer -algunas de ellas de tamaño XXXL-, lanas y todas las variedades de punto habidas y por haber. Os confieso que he intentando un buen rato estrujarme el cerebro buscando algún nombre de punto más allá del «punto bobo» y os doy mi palabra que nada. No he conseguido «recordar» ni uno solo o.O.

El caso es que Melanie Porter se ha propuesto customizar lámparas de mesa, de pie, butacones, pantallas de lámpara, sillas para niños… y darles nueva vida a base de punto. No hay más que hacer zoom en las fotos para darte cuenta que esta mujer no solo ama su trabajo, sino que encima le sale de lujo. Según cuenta, su abuela le enseñó a tejer siendo aún muy pequeña, su madre daba clases relacionadas con el mundo del punto y además tejía mucho en casa; su abuelo, arquitecto, era un gran aficionado a la tapicería. Decidió estudiar Diseño de Moda en la prestigiosa Central St. Martins londinense, que completó con una especialización universitaria, vivió varios años en Italia trabajando para la firma Burberry y continuó después trabajando para Pure Collection. Especializada en punto, un día quiso dar nuevo aire a un par de sillas que tenía por casa y al no encontrar ninguna tela que encajara en lo que quería, se puso a tejer e hizo sus dos primeras creaciones. Y ahí empieza todo. Buenos mimbres: tiene formación, experiencia y talento, una de esas mezclas explosivas a las que tan solo hay que sumar ganas de trabajar e innovar para llegar a lo más alto.
¿Qué os parecen estos asientos de cine antiguos? ¿No son una delicia?







