Cada día veo más dormitorios que integran el baño colocando un tabique pegado al cabecero de cama, que bien llega hasta el techo, como aquí, o que llega a media altura y tras el que se ubica o más bien se esconde la zona de aseo, sin puertas, ni cortinas ni separaciones de ningún tipo. En este caso estamos hablando de un baño completo, con su lavabo, inodoro y hasta una ducha de generosas proporciones que disfruta de toda la luz natural y de la ventilación de las ventanas de la estancia. En el tabique, por la parte de la cama, se ha abierto un nicho forrado con espejo y con una balda de mármol blanco que resulta ideal para tener las cosas a mano y prescindir de las mesitas de noche. El conjunto se completa con un enorme espejo de pie, un aparador de estilo nórdico y un gran mueble blanco empotrado. Está en una casa de 1915 en Sidney con un precioso jardín vertical que puedes ver entera en el enlace del final. Ya me contarás qué te parece esto de unir dormitorio y baño en un mismo espacio. Confieso que yo tengo mis dudas, aunque a nivel estético sea irreprochable.
Sí, definitivamente, no sé si acaba de convencerme la pared de cristal que separa ducha y dormitorio y que, además de volatilizar tu intimidad mientras te estás duchando, siempre será un cristal con gotas chorreando. Bonito es, práctico, no sé, no sé. Del inodoro sin puerta ni hablamos
Interiorismo ·Tom Ferguson








