Descubre este piso en Barcelona diseñado por Mengíbar Blanco y publicado en la revista El Mueble, donde los apliques dorados con motivos de espigas de Vintage&Chic aportan elegancia y estilo a la decoración.
La casa de Julianne Moore en el West Village neoyorquino
Una chimenea de piedra junto a los fogones. Esto promete.
Adoro a esta actriz. Me gusta su clase, elegancia, su nada impostada manera de hacer las cosas, incluso una de las más complicadas en la vida: cumplir años con naturalidad. Sin duda todo un referente para mujeres que, como yo, ya rondamos los 50 ¡sí, 48 cumplí este pasado setiembre!. Ya conocía su antiguo dúplex con vistas en el West Village neoyorquino, pero ha sido toda una sorpresa descubrir esta gran casa que es ahora su hogar, una típica brownstone de 5 plantas en el mismo vecindario. Según cuenta en la entrevista publicada en la revista AD (enlace al final), se enamoraron de este edificio cuando estaba dividido en apartamentos, lo compraron, se casaron en el jardín trasero (espera a verlo), y tras una reforma integral que llevó un año y medio dirigida por su cuñado, el arquitecto Oliver Freundlich, la convirtieron en el hogar de sus sueños. El caso es que no lo consiguieron a la primera. Tras vivir en ella una temporada se dieron cuenta que la cocina, centro neurálgico de toda la familia aunque Julianne confiesa que cocinar no es lo suyo, no estaba ubicada en el mejor lugar, así que
la pasaron, segunda reforma mediante, de la planta baja a la primera, ganando en luz natural y creando un espacio que, hasta que no ves el grifo o el rincón de los fogones (primera foto), no sospechas que sea la cocina. Por lo demás no le falta detalle, con sus molduras de escayola, sus suelos de madera centenaria, su alfombra marroquí y la antigua chimenea de mármol negro
François Dischinger, Alexi Lubomirski & Oliver Freundlich website via Architectural Digest
















