Aunque suelo tender más a los colores fuertes y a los estampados atrevidos y llamativos, este piso lisboeta, decorado casi íntegramente en blanco y colores pastel me tiene atrapada. Quizá sea por los elementos metálicos, la araña de techo, la chaiselongue color lila, los grandes ventanales, ¡¡el árbol! del salón, o el aire femenino que lo envuelve todo. Via Adore Magazine
¿Y qué decir del dormitorio?. Ah, por cierto, si buscáis un espejo sol ya sabéis donde encontrarlo



