Todas estas camas con sus maravillosos doseles pertenecen al mismo lugar, el hotel Recamier en París. Si os fijáis, ninguna de las habitaciones parecen excesivamente grandes y, sin embargo, este tipo de doseles que parecen toldos rematados con un pequeño faldón y que llegan hasta la mitad de la cama, visten sin resultar recargados. Claro que esas telas ¿de lino, quizá? en colores neutros, combinando rayas con lisos son perfectas para ello ¿verdad?. Mi favorita, sin duda, es la primera por el diseño de la tela y por espejo sol sobre el cabecero.



