

Con un aire muy a lo Tamara de Lempicka, una de mis pintoras favoritas, la obra de Kenton Nelson (Los Angeles, 1954) me tiene absolutamente cautivada, porque es como darle una nueva vida a base de color (¡y cuánto color!) a los años 40. Son escenas muy sencillas pero tremendamente elegantes, con encuadres arriesgados y de lo más atractivas. No me importaría tener un cuadro suyo en casa, sinceramente.

