Estas ricas y enrevesadas molduras, tan frecuentes en los techos y paredes de blanco impoluto de los apartamentos parisinos con solera, me vuelven completamente loca y más cuando se contraponen a suelos negros, muebles de líneas rectas o arte moderno. Aquí va otro caso de éxito firmado por la firma de interiorismo francesa Double G. Más haussmaniano, imposible.

Creo que tengo el hermano gemelo de este antiguo chandelier con cristales en mi tienda.

Y como posiblemente os hayáis quedado fascinad@s con estas lámparas de techo del vestidor, he hecho los deberes y os cuento que están hechas de forma artesanal con lana tirolesa de la mejor calidad, diseñadas por Pudelskern y editadas por la firma italiana Casamania. El nombre de la serie (también hay apliques, lámparas de mesa y de pie) es absolutamente genial: Granny o abuelita, en inglés.




