Dicen que hoy, el tercer lunes de enero, es el día más triste del año. Supongo que lo dirá un estudio chorras de ¿alguna universidad estadounidense? con muchos recursos y poco que hacer. Veamos. Es lunes (me encantan los lunes; será porque soy autónoma y me ha tocado trabajar intensamente todo el finde), fuera hace frío (y más que va a hacer), llueve (y buena falta que hacía), los propósitos de 2017 siguen bien vigentes, pronto vendrán las segundas rebajas y con ellas posiblemente algún capricho y el día hoy será un poco más largo que ayer. Los autores del estudio me van a perdonar, pero no veo razones objetivas para estar más triste que hace una semana o incluso dos. Más bien al contrario en mi caso, alegre como unas castañuelas de que los adornos navideños ya estén bien encerrados en su caja ;D. Dejémonos de supuestas e impuestas tristezas y soñemos: ¿qué tal subirte a un barco pensado para el disfrute tanto en cubierta como en los camarotes forrados de madera y decorados en blanco y negro?. Pues mira, mira…
Por cierto, a mí es decirme «barco glamuroso» y venírseme a la cabeza esta escena de la película Hitch. Pues eso, nada de tristezas ni caras largas. Que viva el tercer lunes de enero.
Interiorismo : Peter Wilds












