Este gran salón que se protege del intenso sol australiano detrás de esos sencillos visillos de lino (cómo me gustan los tejidos naturales y ligeros, ese tipo de confección y los colores claros y neutros para las cortinas) es todo un compendio de buen gusto, armonía y mezcla, pero todo de sobriedad en su paleta – colores tierra, del verde seco oscuro al terracota más intenso-, de sencillez y recogimiento decorativo. Madera, mucha madera natural en muebles, paredes y hasta en los techos, los toques dorados justos y necesarios para pasar de sobrio a interesante y unas paredes de cristal que anuncian y prometen días completos a cielo abierto con acceso directo. Un lujo, vaya. Fotos: Sean Fennessy · Estilismo: Beck Simon · Interiorismo: Chelsea Hing



















