Siempre me ha llamado la atención que nuestros vecinos del norte de Europa utilicen las terrazas de cafeterías y restaurantes prácticamente todo el año. ¿Que es invierno y hace un frío que pela? Manta, calefactor, gorro, guantes y se acabó el problema. La que verdad es no he vivido nunca en Suecia y ni siquiera me he ido de vacaciones por aquellas latitudes, pero que alguien me diga que la terraza de la primera foto no es una invitación a salir bien abrigadito con un vino caliente o un té en las manos y pasarte horas allí tomando el aire. Pues claro que sí. Un ático en duplex en la capital sueca, en el barrio de Vasastan en un edificio construido en 1907, totalmente renovado y con 210 m2.
Os dejo con un ejemplo de cómo el blanco no es siempre sinónimo de frialdad. Y qué decir de los baños forrados completamente de negro y de la cocina en la planta superior. Dudo de su utilidad pero le doy sobresaliente en estética













