¿Sabes de esos momentos en que ves una casa (seamos francos, un rancho con 26 acres de terreno en el Hidden Valley californiano mirando a las montañas de Santa Mónica) y te mueres de envidia por no tener 100.000 millones de dólares en el banco para comprártela? Pues eso. Justo eso me pasó ayer noche cuando me crucé con estas fotos que llenan las páginas del Elle Decor estadounidense de abril o mayo y que están disponibles en su web. ¿Sus afortunadas propietarias? Portia de Rossi y Ellen Degeneres. Puestos a buscar etiquetas, quizá encajaría en un «rustic glam», pero como a mí eso de etiquetar como que no me va nada, diría más bien que es un paraíso de madera vivida y cuero viejo, mobiliario rústico de anticuario, diseño por doquier (Prouvé, Jacobsen, Henningsen entre otros), cosas bonitas y espacios acogedores donde recibir a tus amigos y desestresar completamente. Dicen en el Elle Decor que la artífice de la decoración es la propia Ellen -toda una experta en la materia- con ayuda de los interioristas Jay Holman y Cliff Fong. Las fotos son de William Abranowicz
Por lo que he podido leer, este rancho fue propiedad, allá por los años 20 del actor William Powell, también fue monasterio ¿?, centro de rehabilitación y criadero de caballos hasta que Ellen y Portia lo compraron. Todo un cambio, sin duda.










