
Después de meses buscando la alfombra perfecta para nuestro comedor, ayer tarde encontré por fin un par de opciones de lo más atractivas y desde esta mañana un precioso kilim turco -la etiqueta ponía como origen «Kazak»-, se ha convertido en protagonista absoluto de ese espacio. Estoy enamorada de sus colores, de su diseño.





