A medida que iba viendo fotos y más fotos de esta casa sueca casi centenaria, me iba quedando más alucinada con el maximalismo que reina todos los rincones de la casa, eso sí, siempre conservando ese toque «sueco» de paredes blancas o de ladrillo, luz blanca que entra por esos grandes ventanales, mucho ikea, madera y más madera. Pero no es una de esas casas escandinavas de solo tonos blancos, grises empolvados y espacios abiertos. Sueco pero con un twist.
Aquí hay alfombras persas combinadas con estampados textiles y papeles pintados llenos de color, en esta casa de 9 dormitorios apenas hay paredes que no estén llenas de estanterías, cuadros y fotos, o lámparas que no tengan pantallas con borlas y estampados. Aquí no hay miedo a mezclar estilos y llenar las estancias de muebles y objetos decorativos. Hasta el invernadero está lleno de muebles.
¿El resultado? En fin, no estoy segura de que me guste (quitaría posiblemente la mitad de cosas) pero tengo claro cómo lo llamaría: escandinavo, sí, ¡ma non troppo!! Visto en Stadshem
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