Sí, la guapísima chica de la foto es una prima ballerina, de hecho, la primera afroamericana en convertirse en solista del American Ballet Theatre. Se llama Misty Copeland y la suya es la típica historia de cómo con esfuerzo, tesón y talento, para qué engañarnos, mucho talento, los sueños pueden convertirse en realidad. Yo me he quedado fascinada, como siempre me sucede con las bailarinas, por su expresividad y su belleza, pero en este caso, también por su sencillez y su gran, gran sonrisa. Tan rabiosamente bella que hasta tiene su propio calendario de donde salen todas estas fotografías firmadas por Gregg Delman.
«Algunas personas sueñan con el éxito mientras otras se despiertan y trabajan duro en ello».












