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Trabajando

Muebles de colores recuperados en el taller Vintage&Chic

cómoda con espejo v
Supongo que será porque se acerca ya el final del año, pero hoy me ha dado por hacer recuento. Yo, que no suelo mirar nunca a los lados hoy me ha dado por mirar hacia atrás, por sumar, por contar, por pensar. Y al hacerlo me he dado cuenta de que lo necesitaba con urgencia. Ultimamente me ha pasado que leyendo otros blogs, visitando otras tiendas, he sentido una cierta angustia al ver la de cosas que se supone que tengo que hacer para «tener éxito» (ojo, nótese el entrecomillado), para «crecer», para «estar ahí«. Y me he dado cuenta de que no llego y de que quizá, sencillamente, tampoco me apetece llegar ahí. De que esa sensación de cierto agobio o presión no me gusta nada de nada.

taller tocador francés años 20
Siempre he preferido ir a mi ritmo, disfrutando del camino y dejándome sorprender sobre los lugares a los que he ido llegando paso a paso, poniéndole ganas, tesón, cariño y porque me apetecía, sin más. Así ha sido con el blog, con los blogs, así ha sido con el taller y con la tienda desde el minuto 1 hasta ahora mismo.
lámpara años 20
Así que esta mañana, pensando, pensando, mientras buceaba en los archivos del taller Vintage & Chic, y saltaba de foto en foto, de listado en listado, me he dado cuenta de que es muchísimo el trabajo hecho. Y que he disfrutado enormemente con cada detalle. Y que este trabajo duro, entretenido y apasionante me hace feliz. Muy feliz.

Y sí, he decidido que no quiero agobios ni comparaciones, que quiero seguir haciendo las cosas a mi manera, como siempre ha sido. Que me apetece continuar otro año más haciendo lo mismo, si acaso, mejor, volcando mis energías y cariño para que cada pieza recupere su esplendor, actualizándolas, solucionando sus problemillas y dejándolas listas para decorar nuevas casas, nuevas vidas. Que quiero otros 365 días más de búsqueda de objetos, de lámparas desmontadas pieza a pieza, de dorar, pintar, lijar, barnizar, de enroscar, pulir, platear y vuelta a lijar y a pintar. Sin agobios, a mi ritmo, sin mirar a los lados.

Y a modo de epílogo, aquí debajo os dejo tan solo una pequeña parte de las cosas que he visto esta mañana y que han salido del taller. Y os lo dejo en modo arco-iris. Os diré que la mayoría lucen ya en casa de sus nuevos propietarios, otras están aún esperando quien se enamore de ellas; algunas presumen en escaparates y tiendas; otras se han ido a vestir casas de vacaciones; las hay que han viajado a otros continentes, unas decoran dormitorios infantiles, otras se han ido a la primera vivienda de parejas de recién casados, de muchas no tengo ni la más remota idea de dónde están ahora

                                                                                                     

Está claro, a veces lo mejor es pararse un ratito a pensar, a mirar hacia atrás para poder luego seguir adelante con más energía y más ímpetu. Felices fiestas y gracias por estar ahí, aguantándome los rollos que os suelto.
 
 
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Archivado en Personal Trabajando
Escrito por Leticia Blanco

Al frente de Vintage&Chic desde 2008. Aquí te cuento pequeñas historias de decoración.

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