Pues sí, no resulta la paleta de colores más habitual para un aseo o un baño, pero sin duda es una fórmula infalible para conseguir un ambiente alegre y luminoso. Me ha gustado mucho la idea de alicatar sólo hasta media altura y combinar los azulejos con un papel llamativo. Y por supuesto, me encantan las lámparas elegidas para este espacio, especialmente el icónico plafón Pistillo de 1969. Publicado en West Elm

