Por aquí hemos publicado casas en iglesias (una, dos y tres), silos y granjas, bibliotecas públicas, escuelas, antiguas tiendas/taller y naves industriales de todo tipo y condición, pero creo que es el primer gimnasio convertido en un hogar con todas las comodidades. La magia de este tipo de transformaciones es que los espacios suelen ofrecer características poco comunes que resultan originales y atractivas. En este caso, en este edificio de 1900, lo mejor son sus techos abovedados de 4,6 metros que permiten ganar todo un piso en altura y una estancia central con unas ventanas inusualmente altas pero que aportan toda la luz natural necesaria. Una de las distribuciones más especiales que recuerdo. Está en Estocolmo y, al parecer, en venta
Thomas Nylund. Skandia Maklarna







