Las viviendas de los interioristas suelen ser pequeños laboratorios (o grandes, que aquí hablamos de 200m2 en París) en los que desarrollan su creatividad sin cortapisas y en los que pueden poner en práctica ideas decorativas con las que luego sorprender a sus clientes. Y además, habitual y lógicamente, son el proyecto estrella de su portfolio. Este es el caso con la interiorista francesa Adèle Denis, quien arriesgó con un tono verde grisáceo muy oscuro para su gran entrada y el estudio/despacho de su marido y por el negro en el salón, cocina, comedor y dormitorio. Y a pesar de que pudiera parecer que la luz desaparece, sucede justo lo contrario. Compruébalo en este pequeño tour…
Fotos: Vincent Leroux · Interiorismo: Adèle Denis









