Esta es una de esas pequeñas grandes historias de reformas increíbles que transforman una antigua granja inglesa del s. XVII en esta maravilla actual pero rebosante de personalidad e historia. Las vigas vistas, las paredes con entramados de madera y ladrillo, los suelos de madera y hasta la irregularidad de muchos muros y techos (hay lugares donde el ángulo recto es más bien un intento que una realidad) combinan a la perfección con muebles y luminarias del s. XX (he visto varias Jielde por ahí). Una casa familiar pensada para ser vivida a tope. Suerte la de sus propietarios… Al final tienes varios antes/después. Ver para creer.
Fotos: Alexander James · Interiorismo: Robinson Van Noort




















