


Barcelona. Un piso de finales del XIX. El genio de la interiorista y anticuaria Ana Ros. Poco más hace falta para conseguir un resultado tan espectacular. Espectacular por la selección de piezas antiguas (no sé si lo son o no, pero ese par de cómodas turquesa me tienen robado el corazón!) y ese espacio comunicado salón-comedor-cocina. ¿Y qué me decís de las mesitas forradas de espejo del dormitorio, las sillas luis XVI tapizadas en rojo y animal print, el espejo veneciano, la mesita-puff en terciopelo morado, el butacón de cuero y cromado, las molduras de escayola. Publicada originalmente en Nuevo Estilo.




